Del cañón del Pato al taller en Huaraz

Iniciamos una ruta increíble por la cordillera Blanca del Perú, que nos lleva desde el vertiginoso cañón del Pato hasta el taller Bosch Service de Huaraz, donde llegamos estirados por otro vehículo después de que se nos sobrecalentara la furgoneta. Una travesía en la que nos reencontramos con los chicos de la Casita Azul, que viajan por Sudamérica en una Volkswagen T1. Con ellos conocemos la laguna Querococha y visitamos las míticas ruinas de Chavín de Huántar.

La Cordillera Blanca y nuestro paso por Huaraz nos quedaba pendiente en este viaje por Sudamérica. Finalmente, en nuestro tercer paso por Perú, decidimos visitar esta zona para compartir el trayecto con nuestros amigos colombianos de la Casita Azul: Juan Diego y María Camila. Y su pequeño gatito Mamu, recién incorporado a su aventura.

Desde Chimbote, en la costa peruana, empezamos a ascender a la cordillera por el cañón del Pato, una vía que nos recuerda a la carretera de la Muerte de Bolivia. Mientras pasamos por tramos bien estrechos y cruzamos los tenebrosos túneles al borde del precipicio que da al río Santa, pensamos cómo debería ser esta carretera antes de que la asfaltaran.

Al término del cañón del Pato, en Caraz, nos encontramos con los chicos y seguimos la ruta que nos lleva hasta Huaraz. Una vez allí, decidimos seguir algunos kilómetros para pernoctar frente al río Santa. Encontramos un lugar ideal para inspirarnos en la creación musical.

Primero nos relajamos en una meditación con música en directo, con Juan Diego a la guitarra y María Camila dirigiendo la sesión. Y después improvisamos algo de música incorporando el teclado. En el vídeo podéis escuchar el tema, ya editado, que en algún momento incorporaremos en la banda sonora de Furgo en ruta: ‘Fluyendo por la Cordillera Blanca’.

Al día siguiente, tras desayunar con los sonidos del río y de la naturaleza de fondo, seguimos avanzando hasta la laguna Querococha.

Y llegamos hasta el pueblito de Chavín de Huántar, una tranquila población que alberga una de las ruinas preincaicas más célebres del Perú. Visitamos el museo, muy recomendable, y el monumento arqueológico de Chavín, que entre el 1.500 y el 500 a.C fue un importante centro de peregrinación. Gente de la selva, de la costa y de la cordillera se daban cita en este centro religioso en el que destaca el Lanzón, un monolito de 4,5 metros y medio que representa la principal deidad de los Chavín.

Nos paseamos por las diferentes plazas y por las galerías subterráneas creadas por una civilización muy avanzada en la arquitectura y los grabados. Observamos también la única cabeza clava que queda en el centro (el resto se pueden ver en el museo). Originalmente, decenas de estas cabezas con formas antropomorfas y animales, adornaban el centro representando la conversión del chamán de hombre a felino en su tránsito místico estimulado por substancias psicoactivas como el San Pedro.

Cuando emprendimos nuestro retorno a Huaraz empezaron los problemas mecánicos. Primero tuvimos un calentón y empezó a salirse el líquido refrigerante a borbotones. Después se nos quemó uno de los dos electroventiladores. Como teníamos que subir hasta los 4.500 metros de altura, la furgo se sobrecalentaba a cada momento. Parábamos un rato, seguíamos la ruta, y en menos de 1 kilómetro la aguja de la temperatura volvía a superar los 100 grados.

Y cuando estábamos casi desesperados, el señor de los hilos puso delante nuestro un Suzuki Vitara parado en la ruta. Hicimos otros 300 metros y el dueño del auto salió de entre unos matorrales.

-¿Qué le sucede al auto?- nos pregunta.

-Se nos quemó un electroventilador y no podemos seguir- le respondo con una cierta resignación.

-Si quieren les puedo jalar.

Y bien, cuando las cosas están en su peor momento siempre acaba apareciendo alguien que te salva. Así es la ruta. Los siguientes 12 kilómetros de subida los hicimos de la misma manera que habíamos visto tantas veces en Sudamérica pero que nunca habíamos practicado: arrastrados por una correa. Una vez arriba del puerto, nuestro salvador, el señor Marcial nos acompañó todavía hasta que volvimos a encontrarnos con los chicos de la Casita Azul en la laguna Querococha.

Una vez en Huaraz intentamos arreglar los electroventiladores. Pasamos por dos talleres sin mucha suerte. En el primero nos ofrecían un electroventilador nuevo de la marca Audi por 1500 soles!!! Es decir, cerca de 500 dólares. Tras rechazar esta posibilidad, fuimos a otro taller para que nos hicieran un arreglo. Y cuando estábamos yendo hacia el taller… la furgo pierde todas las constantes vitales y nos quedamos tirados a unos 300 metros de nuestro destino.

Y bien, así llegamos hasta un pequeño taller de electromecánica, que nos ayudó pero no alcanzó a solventar el problema. Caminé algunos metros hasta un especialista en motores diesel, donde estuvimos toda la noche revisando la bomba mecánica. Finalmente, viendo que tampoco encontrábamos solución, decidimos acercarnos hasta el taller de Huaraz de Bosch Service. Por segunda vez en tres días, nos arrastraron con otro vehículo, aunque esta vez sólo fueron unos 200 metros.

Para nuestro alivio, finalmente, dimos con el taller adecuado. La última vez que la Saioneta no arrancaba, en Colombia, estuvimos 2 meses deambulando entre talleres. Así que en esta ocasión estábamos pletóricos de haber encontrado por fin un taller serio que nos pudiera ayudar. Tras hacer las pruebas de diagnóstico, llegaron a la conclusión de que se había desincronizado la correa de la bomba de inyección. ¡No saben el alivio que tuvimos cuando la furgo volvió a arrancar!!!

Viendo que el servicio era excelente, aprovechamos para arreglar otros problemas mecánicos menores que arrastrábamos en un palier y el sistema de 4×4. Y también tuvieron que volver a arreglar los electroventiladores tras confirmar que el trabajo realizado en el otro taller no era correcto. Así que, bueno, después de cinco días de talleres, ahora sí podemos volver a la ruta, dirección hacia Cajamarca, Leimebamba y Chachapoyas. ¡Esperemos que esta vez la furgo se comporte durante muchos miles de kilómetros!!!

Agradecimientos especiales a Bosch Service Factoría Huaraz Motors por su ayuda.

Factoría Huaraz Motors - Bosch Service

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El equipo de Furgo en ruta

3 responses to “Del cañón del Pato al taller en Huaraz”

  1. José YANES

    Hola amigos. Cuando veo vuestras incidencias mecánicas se me ponen los pelos de punta. Cruzo los dedos.
    ¡Bravo por vuestra maña resolutiva!
    Buen viaje.
    Pepe y Ale

  2. Clodoaldo Alves dos Anjos

    Vocês são naturais da Espanha, pois vi su forgoneta com placa da Espanha.Convido vocês pra conhecer São Paulo,onde vivemos .Serão bem vindos .Um abraço ao casal.
    Como se gana la camiseta do 5° aniversário de Furgo en ruta ?

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